Las relaciones que nos sostienen son esenciales para nuestro bienestar. A veces la convivencia o la vida compartida se complica, y buscar ayuda profesional es una manera de cuidar esos vínculos y hacerlos más sanos.


¿Qué es la terapia de la red afectiva?

Cada red afectiva es única, con valores, historias y dinámicas propias. Por eso ofrecemos terapia para familias y también para aquellas redes de apoyo que son nuestra familia elegida: amistades de toda la vida, compañeras de piso, vínculos comunitarios o personas que conviven y se cuidan mutuamente.

La convivencia y las relaciones cercanas siempre plantean retos. En momentos de crisis, conflicto o cambios importantes, este espacio permite revisar lo que está pasando, encontrar nuevas formas de entenderse y caminar juntes hacia soluciones que tengan sentido para todas las personas implicadas.

Las sesiones se realizan con quienes forman parte de la red y pueden participar, trabajando de manera conjunta para comprender mejor las necesidades de cada persona y elaborar estrategias compartidas. El objetivo es potenciar recursos, mejorar la comunicación y generar respuestas creativas ante problemas a menudo complejos.

Trabajar con la red completa hace que este proceso sea especialmente efectivo, ya que aborda varias relaciones al mismo tiempo y facilita cambios más globales y duraderos.


¿Para quién es?

La terapia de red afectiva puede ser útil en situaciones como:

  • Conflictos de convivencia (familia, amistades, compañeras de piso…).
  • Diferencias en la forma de organizar la vida compartida.
  • Momentos de crisis o cambios importantes en la familia o la red.
  • Reorganización tras una separación o cambio de roles.
  • Situaciones de enfermedad grave o cuidados compartidos que generan tensión.
  • Dificultades de comunicación y entendimiento mutuo.
  • Necesidad de fortalecer vínculos y mejorar el apoyo mutuo.