Terapia de la red afectiva

Las relaciones que nos sostienen también necesitan espacios de cuidado.

No todas las relaciones importantes son de pareja.

Las amistades, las familias, las compañeras de piso, las redes de apoyo mutuo o las familias elegidas también forman parte de nuestra vida emocional y de nuestro bienestar.

Cuando aparecen conflictos, cambios, tensiones o dificultades de convivencia, el malestar muchas veces no afecta solo a una persona. Afecta a todo el sistema de relaciones.

La terapia de la red afectiva ofrece un espacio para comprender qué está ocurriendo, escuchar las diferentes necesidades presentes y construir formas más sostenibles de convivir, cuidarse y relacionarse.

A joyful group of friends hugging and chatting outdoors in a sunny park setting, enjoying the summer weather.
Diverse group of friends smiling and enjoying an outdoor gathering, capturing a joyful moment.
Happy group of friends taking a selfie together in a cozy cafe setting.
A diverse group of friends enjoying a sunny day outdoors with music and laughter.

¿Qué es la terapia de la red afectiva?

Es un espacio terapéutico pensado para grupos de personas que comparten vínculos significativos y que desean cuidar la relación que mantienen entre sí.

Puede tratarse de familias, amistades, personas convivientes, redes de cuidados, familias elegidas u otras formas de comunidad afectiva.

El objetivo no es determinar quién tiene razón ni encontrar culpables.

El objetivo es comprender qué está ocurriendo dentro del sistema relacional y generar nuevas formas de organizarse, comunicarse y sostenerse mutuamente.

¿Con quién trabajamos?

  • Familias.
  • Familias elegidas.
  • Redes de apoyo mutuo.
  • Grupos de amistades.
  • Personas que conviven.
  • Comunidades de cuidados.
  • Otras configuraciones relacionales significativas.

¿Cuándo puede ser útil?

Este espacio puede ayudar en situaciones como:

  • Conflictos de convivencia.
  • Dificultades de comunicación.
  • Diferencias en la organización de la vida compartida.
  • Momentos de crisis o cambios importantes.
  • Reorganizaciones familiares o comunitarias.
  • Situaciones de cuidados compartidos que generan tensión.
  • Procesos de enfermedad, dependencia o vulnerabilidad.
  • Necesidad de fortalecer los vínculos y el apoyo mutuo.
  • Dificultades para repartir responsabilidades o tomar decisiones conjuntas.

Nuestra mirada

Entendemos que las personas no vivimos de manera aislada.

Nuestros malestares, recursos y formas de cuidarnos están profundamente vinculados a las relaciones que construimos.

Por eso trabajamos desde una mirada sistémica, feminista y comunitaria, prestando atención tanto a las necesidades individuales como a las dinámicas colectivas.

Creemos que muchas dificultades no se resuelven únicamente cambiando a una persona, sino transformando las relaciones y las estructuras de apoyo que las rodean.

¿Qué podéis esperar?

Un espacio seguro para expresar necesidades y emociones.

Herramientas para mejorar la comunicación y la convivencia.

Acompañamiento en la gestión de conflictos.

Recursos para fortalecer el apoyo mutuo.

Nuevas formas de comprender y cuidar los vínculos.

Porque las relaciones que nos sostienen también merecen ser cuidadas.