El cuento que me cuento
Desde que era semilla, mis padres tenían claro que yo sería un ciprés. Tendría el cuerpo esbelto, bien delimitado y cuando la gente me viera, pensarían que era capaz de tocar el cielo. De esta manera, me plantaron con tierra para abonar ciprés, hablando y soñando en cómo sería yo cuando fuera mayor. Comentaban sobre…
